"Resueños"
Para quien inyectaba en vena,
el calor de esta sangre
que habitaba en mi,
de noche se cumple condena,
de las horas que paso perdido
y no he vuelto a ser feliz,
desde que la luz de tus ojos
se ha marchado,
desde que el olvido a entrado,
para quedarse aqui a vivir,
Rompiendo en pedazos las sombras
que sueñan con tu labios,
que injurian de los míos,
a cada rincón de estos vestigios,
que de mentiras he soltado,
dejando las riendas del pecado,
sueltas a un nuevo abril,
quien te hiciera sonreir
y así entregarte con los brazos,
nuevos cielos que he pintado,
nuevo mundo a cada paso,
apagando el fuego de este infierno,
de huesos para dentro,
y de tu costado mordiendo,
la pulpa del fruto divino,
tan prohibido
que hasta tu vientre bendito,
había enrojecido,
y así entregarse a mi sin ver.
Me alimento de tus pecados,
de mentira sacias tu hambre
todo lo demás está infectado,
todo volverá a ser como antes.
Y de un futuro a un pasado,
somos hilos sobre una pared colgados,
recibiendo ya al presente,
con vergüenza al desnudarnos,
engañando así a la mente,
de todo lo que el miedo ha causado.
son resueños de otros tiempos,
de cualquier lugar lejano,
de las noches de condena,
recordando cuanto te he amado.
Y solo ya resueños,
porque ya todo lo he soñado.
"De este desierto"
Irrelevante condena,
que anuncian las gotas de agua,
en movimiento vertiginoso,
en corriente gravedad
hasta estrellarse en el mar,
rio, lago, pantano o acequia,
fundiéndose al final con las demás gotas,
hasta pasar a ser de una única
a una más,
sin poder nunca más dar con ella,
que más buscar bajo el agua,
entre millones de gotas fusionadas.
Siempre vuelves a mi en el período,
en el que el azul del cielo
se refleja en el agua,
y todo es azul intenso,
y ya no tengo porque buscarte,
solo así vuelves a mí,
gota de agua salada,
pues es cuando te encuentro,
cuando interrumpen
este período de tiempo amargo,
mis lágrimas.
Ya oigo el tintineo de los cascabeles
como se alejan de este desierto,
sin mis lágrimas no soy nadie,
y cuando te tuve,
todo el mar era etéreo.
"La época azul" series.
Esquirlas del hombre
Las esquirlas que rodean al corazón,
no lo protegen o defienden,
es una amenaza,
una creación hecha a razón.
Tanto mal y dolor causado,
genera mal y dolor arraigado,
todas van al corazón apuntando,
a testiguar su próximo atentado,
y como ante cualquier mal
el mal también se enfrenta,
de corazones negros
se repleta la tierra,
las llenas ahora son corderos,
y los animales de granja, puro alimento.
el hombre ya no es hombre
sino una amenaza al viento,
-Hay viento del norte..,
borra con un soplido,
este error cometido,
o vosotras esquirlas
asesinar al asesino,
que se repliega
ante cualquier amenaza
por salvarse así mismo.
Momó Díaz
"La obra Maestra"
De gran astro lleno de agua
bosques y tierra,
se sacia el hombre de ti
y aun así tiene hambre,
y come todo cuanto le rodea,
y aún así crea lo que no es de naturaleza,
lo que no viene de la tierra,
lo devora,
así al mundo envenena.
Convertir el mar en vino
es lo que le queda
pero los peces ya son panes,
que de abasto no llegan.
Que la tierra es lo que
para un animal su presa,
y llegaste hasta los polos
y disolviste la creación.
No quites ahora los ojos,
y mira con aguda atención.
Que de norte a sur,
se irán derritiendo,
y todo el mar se unirá en uno,
uno tan sólo llamado Proeza,
creado con toda conciencia
por la que es la Madre,
naturaleza.
Así la tierra quedará invadida
por aguas de tal dimensión,
que toda la esfera azul sería.
Y sucumbirá al final en total sequía,
cuando se desborde toda energía
dejando ya de ser esfera,
a llegar a verse sólo
la tierra seca
sin su armonía
sin rastro de Proeza.
Apareciese entonces
el esqueleto del mundo,
de color rojo en sus cortes
se quedará en su total interior,
toda su entraña mostrada al desnudo,
llena de precipicios hasta su corazón.
Será la tierra separada por abismos,
y rugirá de dolor,
tan graves y sonoros latidos,
que no habrá de nuevo marea
ni corrientes u olas,
que amortigüen tu fuerza,
ninguna vibración como antes en tus aguas,
vendrá entonces tu mayor desesperación,
tu mejor don de la creación.
Y volverá a la tierra lo que es de la tierra,
cuando el universo sienta tu fiereza
y el sol haga tan fuerte que estremezcas.
Que una gran explosión unirá con lazos
lo que será la nueva belleza,
y caminos ocultos crecerán entonces,
y construirás de nuevo,
nuevos órganos,
y esqueleto será otro mundo,
ya no llamado tierra.
Donde no habrá más luz
como la que ciegue cada día el sol
y cada noche la luna,
de un abismo a otro se verá
la mañana y la madrugada
en el mismo instante cada momento,
conectadas una a una,
sólo por fuerte viento.
Aparecerán las nuevas hadas,
transportándose a gran velocidad
mediante sus doradas alas,
de un confín a otro,
dejando caer de su par agitadas
un polvo de oro
bañando tu vergüenza,
creando alfombras de brillantes piedras,
bañándote con sus riquezas,
sembrarán tus nuevas raíces,
y crecerá nueva naturaleza.
Lejos de cualquier idea concebida
te inundará de nuevo color,
creando tu nueva esencia enriquecida.
Y en cada latido de tu corazón,
vibrará la tierra,
convirtiendo en un baile de polvo
todo un mundo de oro
flotando en tu nuevo cielo,
además de laberintos y hadas,
ante el universo,
diríjanse a ti todas sus miradas.
Este es el nuevo mundo,
en el que no hay cavidad para el hombre,
enviado por sí mismo a la palestra,
por su sed de todo, por toda su hambre.
En ningún escrito,
o en todo libro en blanco y sin nombre,
bienvenidos pues,
a la obra maestra.